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Tras el atracón de conciertos, performances y DJ sets que nos brindó el Sónar y con la mente un poco más fresca –y piernas ya más ligeras-,  es momento de evaluar en lo que el acontecimiento se ha convertido desde su traslado del centro de Barcelona al recinto ferial de Plaça Espanya: en un congreso internacional denominado Sónar+D que tiene como objetivos “potenciar el talento, promover el intercambio de conocimiento y facilitar las oportunidades de negocio”, según palabras de la propia organización. Es decir, que el Sónar propiamente dicho ya no se trata de un simple festival, sino que va mucho más allá.

La idea es dar cabida desde nuevos proyectos en fase experimental o inicial (start-ups como la nuestra) hasta otros consolidados como Kickstarter, dando lugar a todo tipo de conferencias, workshops, encuentros con inversores y expertos para, en definitiva, fomentar las sinergias creativas. Desde Clubberize queremos destapar, a continuación, aquellas actividades que más nos cautivaron:

“Sé lo que hiciste en el último Sónar” es el sugerente título que propuso el equipo del Barcelona Supercomputing para el proyecto experimental que se trajeron entre manos: mediante la conexión wifi activada en los teléfonos móviles de los asistentes al festival, trazaban un recorrido con el fin de poder determinar los gustos musicales según el escenario visitado.

Realities +D fue el espacio dedicado a la realidad virtual , dominado por una atracción casi de feria: Oculus Rift, que consistía en una silla y unas gafas que permitían entrar en los mundos paralelos y virtuales en 360 grados. Toda una experiencia casi vital que formó colas de curiosos.

Sing Song Table es la mesa de ping pong convertida en sintetizador y secuenciador. Es decir, la manera de hacer música jugando a un deporte y casi sin quererlo. Todo gracias a una tecnología que recoge los impulsos de la bola, los envía a un software y crea así las entrañables miniaturas electrónicas que pudimos escuchar.

– ¿Crees que el alma de una persona puede ya no ser vista, sino impresa? Pues al parecer sí, según el scanner 3D que toma una imagen tridimensional de cualquiera para representar su alma en una instalación artística -y robótica-. La obra de arte, propiedad de los estudios audiovisuales de Barcelona Glassworks y CANADA, era algo así como jugar a ser dios mientras bailabas con unos robots. Una bendita locura.

– Por último, nos divertimos –y mucho- con ‘HiLo’, la colaboración entre Conductr (el controlador de Ableton exclusivo para Ipad) y los artistas CaboSanRoque, que no era otra que el poder jugar con un enorme ‘instrumento’ provisto de todo tipo de artilugios artesanales y cotidianos (una máquina de escribir antigua, cucharas, un peine, una lata de insecticida, etc.) que funcionaba con los impulsos que se generaban desde la aplicación. Pura ciencia ficción old school y muy adictivo.

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¿Y para vosotros vosotros? ¿Coincidís con nuestras propuestas o tenéis otras que aportar?

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